Salud, Calle de la
En el Guía de Madrid (1876: 128), escribe Fernández de los Ríos de esta calle, que principia en Carmen y concluye en Jacometrezo: 'Dicen que le queda este nombre desde que, incomunicándose sus vecinos del resto de la poblacion durante la peste que hubo en tiempo de los Reyes Católicos, se libraron del contagio.'
En el Diccionario de Madrid de Juan Antonio Cabezas (1968: 416-17), confirma esta historia y escribe:
De Carmen a José Antonio, la calle de la Salud. Durante muchos años fue una calle perfumada: olores de flor de tila, orégano, tomillo, manzanilla, espliego y otras muchas hierbas medicinales. Un consuelo encontrar en plena ciudad estos aromas de la flora medicinal castellana. Por su olor a hierbas y porque su nombre invoca uno de los mayores bienes de la Humanidad daban ganas de pasearse por ella. El nombre no le viene de ese herbolario de la salud, que durante cuarenta años la perfumó de olores campestres. El herbolario vino después del nombre y se nos fue en 1965, por cese de negocio y porque la plusvalía del suelo cerró su tienda. La calle tiene ese nombre desde el tiempo de los Reyes Católicos. Era aquello un arrabal, a extramuros del Postigo de San Martín. Hubo entonces una epidemia en Madrid, de aquellas que por falta de higiene se convertían en azote apocalíptico. El único barrio que logró aislarse y salvarse de la epidemia fue el suburbio empinado que iba desde la calle de los Preciados a la Red de San Luis. Desde entonces se le llamó barrio de la Salud. Y en memoria del feliz suceso dicho nombre quedó para siempre vinculado a esa callecita que hasta hace poco conservaba su olor a plantas salutíferas. En adelante no tendrá especial olor, pero conservará su nombre y su historia.