—¡Maldito de mí! No debí dejar escapar
aquel acto de cristiandad.
Dejó la medicina que traía, y, cambiando de capa,
volvió a echarse a la calle. Al poco rato, Rufina, viéndole entrar en cuerpo, le dijo asustada:
—Pero, papá, ¡cómo tienes la
cabeza!... ¿En dónde has dejado la capa?
—Hija de mi alma —contestó el
tacaño bajando la voz y poniendo una cara muy compungida— tú no comprendes lo
que es un buen
rasgo
Rasgo: Quizás sea una referencia velada al artículo titulado 'El rasgo' (que se publicó en La Democracia el 25 febrero de 1865) de Emilio Castelar (1832-99), catedrático de la Universidad de Madrid. En este artículo Castelar critcó a Isabel II, que ostentosamente dijo que había obsequiado una cuarta parte de sus bienes para rectificar el estado desastroso de la economía española. Notó el escritor que estos bienes no pertenecían a la reina. Escribió, '[...] tenemos derecho para protestar contra ese proyecto de ley, que, desde el punto de vista político es un engaño; desde el punto de vista legal, un gran desacato a la ley; desde el punto de vista popular, una amenaza a los intereses del pueblo, y desde todos los puntos de vista uno de esos amaños de que el partido moderado se vale para sostenerse en un Poder que la voluntad de la nación rechaza; que la conciencia de la nación maldice.' Como consecuencia de este artículo Castelar fue separado de su cátedra de historia de España de la universidad central, lo que provocó las manifestaciones estudiantiles y la represión del gobierno de forma sangrienta de la Noche de San Daniel (10 de abril de 1865).
de caridad, de humanidad... ¿Preguntas por la
capa? Ahí te quiero ver... Pues
se la he dado á un pobre viejo, casi desnudo y muerto de
frío.
Se la he dado á un pobre viejo, casi desnudo y muerto de frío: Este incidente es parecido al que ocurrió en la vida de San Martín de Tours.
Yo soy así: no ando con bromas cuando me compadezco del pobre. Podré parecer
duro algunas veces; pero como me ablande... Veo que te asustas. ¿Qué vale un triste
pedazo de paño?
—No, la vieja... Y ahora, créemelo, me remuerde
la conciencia por no haberle dado la nueva... y se me alborota también por
No se habló más de aquello, porque de cosas más
graves debían ambos ocuparse. Rendida de cansancio, Rufina no podía ya con su cuerpo:
cuatro noches hacía que no se acostaba; pero su valeroso espíritu la sostenía
siempre en pie, diligente y amorosa como una hermana de la caridad. Gracias a la
asistenta que tenían en casa, la señorita podía descansar algunos ratos; y para
ayudar a la asistenta en los trabajos de la cocina, quedábase allí por las tardes la
trapera de la casa, viejecita que recogía las basuras y los pocos desperdicios de la comida,
ab initio, o sea desde que Torquemada y doña
Silvia se casaron, y lo mismo había hecho en la casa de los padres de doña Silvia. Llamábanla la tía Roma, no sé por
qué (me inclino a creer que este nombre es corrupción de
Jerónima
Jerónima: Según Brownlow (1993: 301) '[Saint Jerome was] especially known for his preachings against the excessive accumulation of wealth'. Véase también Paula W. Shirley (1986: 69) y William M. Scherzer (1988: 69).
); y era tan vieja, tan vieja y tan fea, que su cara parecía un
puñado de telarañas revueltas con ceniza; su nariz de corcho ya no tenía forma; su
boca redonda y sin dientes, menguaba o crecía, según la distensión de las
arrugas que la formaban. Más arriba, entre aquel revoltijo de piel polvorosa, lucían los
ojos de pescado, dentro
polla
Polla: fig. y fam. 'Mocita' (DRAE, 1884).
.
Esta pobre mujer tenía gran apego á la casa, cuyas barreduras había recogido
diariamente durante luengos años
Esta pobre mujer tenía gran apego á la casa, cuyas barreduras había recogido diariamente durante luengos años: Véase Antonio Fernández García y Angel Bahamonde Magro: '[...] para [la nobleza y las clases medias] el disponer de un amplio número de servidores era indicador del status social, es decir una carga innegable de capital simbólico rentabilizado en forma de prestigio ante sus iguales. [...] Recordemos que según los censos y empadronamientos en 1797 había en Madrid 11.200 criados de ambos sexos, equivalentes aproximadamente al 7 por ciento de la población total de la ciudad; en 1848, Madoz cifra su cuantía en 23.638 individuos, alrededor del 10 por ciento; el censo de 1860 eleva su número a unas 45.000 personas, que continúan aumentando en decenios posteriores hasta absorber el 15 por ciento de la población de Madrid. Así el servicio doméstico se convierte en el principal foco de creación de empleo y en el destino más habitual del continuado flujo migratorio hacia la capital. Por supuesto, existe una jerarquía claramente explicitada. Desde el mayordomo hasta el ama de cría se dan situaciones diferentes con su correlato e ingresos distintos de acuerdo con sus actividades y cualificación. Sin embargo todos ellos responden a un denominador común: las relaciones de fidelidad al amo. Binomio amo-criado tan característico de sociedades pre-industriales, cuando se trate de analizar respuestas políticas, mediatizadas por el doble sentimiento de respeto y protección. Valga como ejemplo la respuesta electoral del servicio doméstico en mayo de 1873 con ocasión de las elecciones a Cortes Constituyentes de la República. Hemos constatado que en su inmensa mayoría el mundo de los criados madrileños reprodujo la misma respuesta electoral que sus amos. [...] Cabría hablar [...] de una especie de caciquismo urbano en el que se funden los sentimientos de subordinación y agradecimiento.' 'La sociedad madrileña en el siglo XIX', en Historia de Madrid, dir. por Fernández García, A. (Madrid: Ediciones Complutense, 1993), 479-514 (504-05)
; tuvo en gran estimación a doña Silvia, la cual nunca quiso dar a nadie más
que a ella los huesos, mendrugos y piltrafas sobrantes; y amaba entrañablemente a
los niños, principalmente a
Valentín, delante de quien se prosternaba con admiración supersticiosa. Al verle
con aquella enfermedad tan mala, que era, según ella, una reventazón del talento en la
cabeza, la tía Roma no tenía
sosiego: iba mañana y tarde a enterarse; penetraba en la alcoba del chico, y
permanecía largo rato sentada junto al lecho, mirándole silenciosa, sus ojos como dos
fuentes inagotables que inundaban de lágrimas los flácidos pergaminos de la cara y
pescuezo.
Salió la trapera del cuarto para volverse a la
cocina, y en el comedor se encontró al amo que, sentado junto a la mesa y de bruces en
ella, parecía entregarse a profundas meditaciones. La tía Roma, con el largo
—¿Qué sabes tú, tía Roma? —dijo Torquemada poniéndose lívido.— Nos le dejará.
¿Acaso piensas tú que yo soy tirano y perverso como creen los tontos y algunos perdidos,
malos pagadores?... Si uno se descuida, le forman la reputación más perra del mundo...
Pero Dios sabe la verdad... Si he hecho o no he hecho caridades en estos días, eso no es
cuenta de nadie: no me gusta que me averigüen y pongan en carteles mis buenas acciones... Reza
tú también, reza mucho hasta que se te seque la boca, que tú debes de ser allá
muy bien mirada, porque en tu vida has tenido una peseta... Yo me vuelvo loco, y me pregunto
qué culpa tengo yo de haber ganado algunos jeringados rea-
—¡Ay qué pena! —murmuró la
vieja ahogándose.— Pero quién sabe... puede que la Virgen haga el milagro... Yo
se lo estoy pidiendo con muchisma devoción. Empuje usted por su lado, y prometa ser tan
siquiera
rigular
Rigular: corrup. 'de regular' (A. del Río, 1932: 120).
.
—Pues por prometido no quedará... Tía Roma, déjame... déjame solo. No
quiero ver a nadie. Me entiendo mejor solo con mi afán.
La anciana salió gimiendo, y D. Francisco, puestas las manos sobre la mesa, apoyó en
ellas su frente ardorosa. Así estuvo no sé cuánto tiempo, hasta que le hizo variar
de postura su amigo Bailón,
dándole palmadas en el hombro y diciéndole: "No hay que amilanarse. Pongamos
cara de vaqueta
Cara de vaqueta: fig. y fam. 'La muy seria y de expresión desagradable y hostil' o 'persona que no tiene vergüenza, ni siente que le digan injurias ó le cojan en mentira ó en algún mal que ha hecho' (DRAE, 1884).
a la desgracia, y no permitamos que nos
acoquine
Acoquinar: fam. 'Amilanar, acobardar, hacer perder el ánimo' (DRAE, 1884).
la muy... Déjese para las mujeres la cobardía. Ante la
Naturaleza, ante el sublime Conjunto, somos unos pedazos de
no sabemos de la misa la media
No saber de la misa la media: fr. fig y fam. 'Ignorar una cosa ó no poder dar razón de ella' (DRAE, 1884).
.
—
Váyase usted al
rábano
Váyase usted al
rábano: Variante cómica de «Que se vaya a los infiernos» (Lassaleta, 1974: 116).
con sus Conjuntos y sus papas —le dijo Torquemada echando lumbre por los ojos.
Bailón no insistió; y juzgando que lo mejor era distraerle, apartando su
pensamiento de aquellas sombrías tristezas, pasado un ratito le habló de cierto negocio que traía en la
mollera
Mollera: 'Parte más alta del casco de la cabeza, junto á la comisura coronal' y, en su sentido zoológico, 'Fontanela situada en la parte más alta de la frente' (DRAE, 1884).
.
Como quiera que el arrendatario de sus ganados asnales y
cabríos hubiese rescindido el contrato,
Bailón decidió explotar aquella industria en gran escala, poniendo un gran
establecimiento de leches a estilo moderno, con servicio puntual a domicilio, precios
arreglados, local elegante, teléfono, etc... Lo había estudiado, y... "Créame
usted, amigo D. Francisco, es negocio
seguro, mayormente si añadimos el ramo de vacas, porque en Madrid las leches...
—Déjeme usted a mí de leches y de...
¿Qué tengo yo que ver con burras ni con vacas? —gritó el Peor poniéndose en pie y
mirándole con desprecio.— Me ve cómo estoy, ¡puñales! muerto de pena, y
me viene a hablar de la condenada leche... Hábleme de cómo se consigue que Dios nos
haga caso cuando pedimos lo que necesitamos;
—¡Vaya si lo tienen, vaya si lo tienen,
carambita! —dijo la sibila con expresión de suficiencia, moviendo la cabeza y
entornando los ojos.
En aquel momento tenía el hombre actitud muy diferente de
la de su similar en la Capilla Sixtina:
sentado, las manos sobre el puño del bastón, éste entre las piernas, las piernas
dobladas con igualdad, el sombrero caído para atrás, el cuerpo atlético desfigurado
dentro del gabán de solapas aceitosas, los hombros y cuello plagados de caspa. Y sin embargo
de estas prosas, el muy arrastrado se parecía al Dante y ¡había sido sacerdote en Egipto! Cosas de la pícara humanidad...
—Vaya si lo tienen —repitió la sibila, preparándose a ilustrar a su amigo con una opinión cardinal.— ¡Lo
bueno y lo malo... como quien dice, luz y tinieblas!
Bailón hablaba de muy distinta manera de como escribía. Esto es muy común. Pero aquella vez la solemnidad del caso exaltó tanto su magín, que se le vinieron a la boca
—Sabidurías y
armas al
hombro
Armas al hombro: Según Angel del Río (1932: 121), 'Es la voz de mando con que en el Ejército se ordena la acción que expresa. Lleva implícita la idea de romper marcha o echar a andar. En la lengua familiar se usan muchas expresiones de este tipo que no tienen un significado especial.'
—gruñó
Torquemada con abatimiento.— Eso ya lo sabía yo... pues lo de
al prójimo contra una esquina
Al prójimo contra una esquina: 'Expresión familiar con que se moteja á los egoístas' (DRAE, 1884).
siempre me ha parecido
una barbaridad. No hablemos más de eso... No quiero pensar en cosas tristes. No digo más
sino que si se me muere el hijo... vamos, no quiero pensarlo... si se me muere, lo mismo me da lo
blanco que lo negro...
En aquel momento oyóse un grito áspero,
estridente, lanzado por Valentín, y que a entrambos los dejó suspensos de terror. Era el grito meníngeo, semejante
al alarido del pavo real. Este extraño síntoma encefálico se había iniciado
aquel día por la mañana, y revelaba el gravísimo y pavoroso curso de
Explicaré lo que esto significaba y a dónde
iba con su cuerpo aquella tarde el desventurado
D. Francisco. El día mismo en que cayó malo Valentín, recibió su padre carta de un antiguo y sacrificado
cliente o deudor suyo, pidiéndole préstamo con garantía de los muebles de la
casa. Las relaciones entre la víctima y el inquisidor databan de larga fecha, y las ganancias
obtenidas por éste habían sido enormes, porque el otro era débil, muy delicado, y se
dejaba
desollar
Desollar: fig. 'Causar á uno grave daño en su persona, honra ó hacienda' (DRAE, 1884). Según Lasaletta (1974: 152), '[Tiene] el significado coloquial de difamar al prójimo.'
, freir y
escabechar
Escabechar: fig. y fam. 'Matar á mano airada, y ordinariamente con arma blanca' (DRAE, 1884).
como si hubiera nacido para eso. Hay
personas así. Pero llegaron tiempos penosísimos, y el señor aquél no podía
recoger su papel. Cada lunes y cada martes, el
Peor le embestía, le mareaba, le ponía la cuerda al cuello
y tiraba muy fuer-
esquela
Esquela: 'Carta breve que antes solía cerrarse en figura casi triangular' (DRAE, 1884).
angustiosa, de
in extremis
In extremis: 'En los últimos momentos de la existencia' (A. del Río, 1932: 121).
, como
pidiendo la Unción. En aquellas cortas líneas en que la víctima invocaba los hidalgos sentimientos de su verdugo, se hablaba de un compromiso de honor,
proponíanse las condiciones más espantosas, se pasaba por todo con tal de ablandar el
corazón de bronce del usurero, y obtener de él la afirmativa. Pues cogió mi hombre
la carta, y hecha pedazos la tiró a la cesta de papeles, no volviendo a acordarse
más de semejante cosa. ¡Buena tenía él la cabeza para pensar en los compromisos
y apuros de nadie, aunque fueran los del mismísimo Verbo!
Pero llegó la ocasión aquella antes descrita, el
coloquio con la tía Roma y con D. José, el grito de Valentín, y he aquí que al
judío
Judío: fig. 'Avaro, usurero' (DRAE, 1884).
le da como una corazonada, se le enciende en la mollera fuego de
inspiración,
trinca
Trincar: Según Lassaletta (1974: 210), 'Los dos significados de uso general que el DA recoge del verbo «trincar» - aparte algunos usos locales y del lenguaje técnico de la marina -, son los de «atar fuertemente» y «sujetar a uno con los brazos o las manos como amarrándole». Aunque estas acepciones no llevan la anotación de «familiar», tan pródigamente usada en el Diccionario, puede aventurarse la opinión de que a los oídos de muchos hablantes, el término suena a vocablo propio del lenguaje coloquial. [...].'
el sombrero y se va derecho en busca
hipo
Hipo: fig. 'Ansia, deseo eficaz de una cosa' (DRAE, 1884).
por
lo elegante. Había desempeñado el tal buenos destinos en la Península y en Ultramar,
y lo que trajo de allá, no mucho, porque era hombre de bien, se lo
afanó
Afanar: 'en lenguaje de germanía, [es] «hurtar», «apoderarse de algo»' (A. del Río, 1932: 121).
el usurero en menos de un año. Después le cayó la herencia de un
tío; pero como la señora tenía
unos condenados jueves
Unos condenados jueves: Según Díez de Revenga (2000: 312), '[H]asta que llegaron las reformas educativas de 1950 y se trasladó paulatinamente la vacación dentro de la semana al Sábado por la tarde, la escuela primaria tenía vacación únicamente el Jueves por la tarde, y se impartían clases todos los días laborables de la semana, mañana y tarde, incluído el Sábado completo.'
para
reunir y agasajar a la mejor sociedad, los cuartos de la herencia se escurrían de lo
lindo, y sin saber cómo ni cuándo, fueron a parar al bolsón de Torquemada. Yo no sé qué demonios
tenía el dinero de aquella casa, que era como un acero para correr hacia el imán del
maldecido prestamista. Lo peor del caso es que aun después de hallarse la familia con el agua
al pescuezo, todavía la tarasca aquélla tan
fashionable
Fashionable; five o'clock tea: Según Angel del Río (1932: 122), 'Se usan estas expresiones inglesas para indicar costumbres sociales extrañas a la vida española, casi siempre en sentido irónico y para dar una idea y matiz que en España se expresa con el vocablo cursilería, muy difícil de definir y de traducción casi imposible a otras lenguas.'
encargaba vestidos a París, invitaba a sus amigas para un
five o'clock tea
Fashionable; five o'clock tea: Según Angel del Río (1932: 122), 'Se usan estas expresiones inglesas para indicar costumbres sociales extrañas a la vida española, casi siempre en sentido irónico y para dar una idea y matiz que en España se expresa con el vocablo cursilería, muy difícil de definir y de traducción casi imposible a otras lenguas.'
, o imaginaba cualquier otra
majadería por el estilo.
Pues, señor, ahí va D. Francisco hacia la casa del señor aquél, que,
á juzgar por los términos aflictivos de la carta, debía de estar a punto de
caer, con toda su elegancia y sus tes, en los tribunales, y de exponer a la
palmito
Palmito: fig. y fam. 'Rostro' (DRAE, 1884). Según Lassaletta (1974: 35), 'Es expresión meliorativa, por lo que muchas veces encontramos el sustantivo unido a un adjetivo elogioso.'
era de la mejor ley; pero muy ajado ya por fatigosas campañas.
Bien se conocía en ella a la mujer que sabe vestirse, aunque iba en aquella ocasión
hecha un
pingo
Hecha un pingo: fam. 'Pingos son 'vestidos de mujer cuando son de poco precio, aunque estén en buen uso ó sean nuevos' (DRAE, 1884). 'Hecha un pingo' quiere decir 'mal vestida'. Según Luciano García Lorenzo (1994: 179), 'Así son calificadas las mujeres aficionadas más a los pasos y a las visitas que a las labores domésticas.'
, casi indecente, con falda remendada,
mantón de ala de mosca
Mantón de ala de mosca: 'Mantón viejo y descolorido por el uso' (A. del Río, 1932: 122).
y unas botas... ¡Dios, qué botas, y cómo
desfiguraban aquel pié tan bonito!
—¡
Isidora
Isidora: protagonista de La desheredada, la primera de las Novelas españolas contemporáneas.
!.... —exclamó D. Francisco, poniendo cara de regocijo, cosa en él muy
desusada.—
¿A dónde va usted con ese ajetreado cuerpo?
—lba a su casa. Sr. D. Francisco, tenga compasión de nosotros...
¿Por qué es usted tan tirano y tan de piedra? ¿No ve cómo estamos? ¿No
tiene tan siquiera un poquito de humanidad?
—Hija de mi alma, usted me juzga mal... ¿Y si
yo le dijera ahora que iba pensando en usted... que me acordaba del recado que me mandó ayer
por el hijo de la portera... y de lo que usted misma me dijo anteayer en la calle?
—¡Vaya, que no hacerse cargo de nuestra
situación! —dijo la mujer echándose a llorar.— Martín muriéndose... el
pobrecito... en aquel buhardillón helado... Ni cama, ni medicinas, ni con qué poner un
triste puchero para darle una taza de caldo... ¡Qué dolor! D. Francisco, tenga cristiandad y no nos abandone. Cierto
que no tenemos crédito; pero a
Martín le quedan media docena de estudios muy bonitos... Verá usted... el de la
sierra de Guadarrama, precioso... el de
La Granja
La Granja: La Granja de San Idefonso, en la provincia de Segovia, era residencia de verano de la familia real. Escribe Galdós de este sitio real que era un Veralles para Felipe V en 'Vacaciones políticas' (Obras inéditas, ed. por Alberto Ghiraldo, 10 tomos (Madrid: Renacimiento, 1923), III (Política española): 195-211.
, con aquellos arbolitos...
también, y el de... qué sé yo qué. Todos muy bonitos. Se los llevaré...
pero no sea malo y compadézcase del pobre artista...
—Eh... eh... no llore, mujer... Mire que yo estoy
montado a pelo... tengo una aflicción tal dentro de mi alma, Isidora, que... si sigue usted llorando, también yo
soltaré el trapo
Soltar el trapo: fig. y fam. 'Echarse á llorar' (DRAE, 1884).
. Váyase a su casa, y espéreme allí.
Iré dentro de un ratito... ¿Qué... duda de mi palabra?
—¿Pero de veras que va? No me engañe, por
la Virgen Santísima.
—¿Pero la he engañado yo alguna vez? Otra
queja podrá tener de mí; pero lo que es esa...
—¿Le espero de verdad?... ¡Qué bueno
será
—Váyase tranquila..... Aguárdeme, y
mientras llego pídale a Dios por mí con todo el fervor que pueda.